viernes, 11 de julio de 2008

006 Caminos Oscuros

Ya caía la noche como aquel día, caminaba junto a Andrés por los senderos del parque alejándonos lentamente del lago, aun miraba cada vez que podía hacia ese lugar esperando ver a Nicolás parado en frente de este y sentía en mí las miradas de Andrés cada vez que hacia esto, pero aun así la esperanza de encontrarlo hoy era superiores a las fuertes miradas que él me emitía junto la gran sorpresa de tenerlo a mi lado en la búsqueda de alguien que era su enemigo por así decirlo, y en verdad era de admirar, tal vez le pesa la conciencia por todo lo sucedido y como es tan egoísta lo que quiere es sentirse bien consigo mismo. Llegamos a una de las más concurridas avenidas de la cuidad, era tarde para estar fuera de casa y por supuesto para llegar a ella, el tráfico era atroz y mi cuerpo no estaba listo para un trajín de noche como era este, caminaba lentamente por el puente pensando en el siguiente día donde empezaría a buscarlo, era difícil la búsqueda pero tendría que ser rápida, si seguía así el tiempo terminaríamos los dos en el camino oscuro sin vernos y eso en verdad no podría suceder.
- Manu, como nos vamos? Te dejo en tu casa?
- No está bien, llego sola igual tienes que llegar a casa temprano mañana es un muy largo día, hay que visitar varios lugares, el tiempo ya no es mi amigo
- Está bien pero por favor a casa nada de andar por ahí sola recuerda que la cuidad es muy peligrosa y tú no estás muy bien eh
- Si lo sé, mira ahí viene el bus, mañana nos vemos en el centro en el café de siempre a medio día
Cuando me subía al bus que por fortuna estaba desocupado para la hora que era, Andrés me mira muy bellamente y se despide de mi con la mano, yo solo devuelvo el gesto de la mano sin una bella mirada, al poco tiempo de subirme al bus esté se llena como de costumbre, me esperaba un largo camino a casa con un sueño profundo que hace mucho tiempo que no tenia procedí a acomodarme en estrecho asiento para dormir, recargo mi débil cabeza y el sueño llego de repente, solo veía oscuridad y caminaba entre sombras, veía gente caminar con la cabeza baja llenos de cicatrices y extremadamente delgados, ojerosos y fantasmagóricos, entonces comprendí que estaba en el camino oscuro donde la gente como yo esta después de la muerte, sentía a lo lejos el susurro de una voz muy pero muy lejos entonces corrí hasta donde se emitía el débil sonido que era cada vez mas fuerte he identifique la voz era Nicolás me llamaba lentamente me acerque demasiado a la voz y un fuerte ajetreo me despertó, estaba llegando a casa.
Me baje del bus en un estrecho sendero peatonal a causa de los arreglos que están haciendo, era una de las noches más oscuras que había visto parecía mi sueño solo falta los suicidas caminar por ahí, era como la oscuridad en la que Nicolás se envolvió en el lago el primer día, camine hasta que vi luces por fin, era tan solo la impresión de lo tenebrosa que era la noche junto con mi sueño, en realidad el sendero no era tan largo como creí que era, llegue a la esquina que da a unos metros de mi casa, vi las luces encendidas resplandecientes muy resplandecientes para mis sentidos, abrí la puerta de la casa y subí las escaleras hasta llegar a un muy alto tercer piso, tal era mi cansancio que me pareció infinito llegar a mi residencia, toque como siempre lo hago y mi madre me abrió el pórtico:
- Casi que no llega, que horas son estas?, por ahí la llamo Andrés, milagro que llama no?
- Si madre, estaba con él, me lo encontré por casualidad en el parque que está cerca a la biblioteca y hablamos hasta tarde hace mucho que no nos veíamos
Con esas palabras no me dijo mas, me ofreció alimentos pero no quise probar nada, tan solo quería dormir y dormir para ver si en mis sueños lo veía de nuevo, deje todo lo que tenia encima de mi y lo tire lo más lejos que pude, busque mi pijama favorita y me dispuse a dormir en mi revolcada cama, cuando sonó el teléfono
- Manuela es para usted, es Andrés
- Gracias madre
- Dime rápido que quiero dormir
- No Manu, solo te llamaba para saber si habías llegado bien, no te vi de buen semblante cuando nos despedimos, igual me hubieras dejado llevarte a casa
- Andrés estoy bien, ya estoy en la casa y quiero dormir me dejas gracias, igual mañana a medio día no se te olvide
- Si Manu no se me olvida, entonces que duermas profundamente y que sueñes con él no, con migo no te deseo
Colgamos el teléfono al mismo tiempo, me recosté sobre la almohada y todo se oscureció de nuevo, en mis sueños quería ver a Nicolás para que me explicara todo lo que paso con Andrés aun no podía creer que fuera a su casa, sentía que todo era una mentira.
Al despertar de nuevo al siguiente día eran las 8 de la mañana una hora no muy correcta para un día tan extenso para mi cuerpo y duro para mi mente, con los nervios de punta a causa que no soñé absolutamente nada, furiosa con migo misma y más con Nicolás por no entra a mis sueños procedo alistarme para salir de nuevo en su búsqueda, pensaba hacia donde ir primero antes de verme con Andrés, seguía desenredando mi mente para encontrar el sitio a visitar pero solo encontraba vacios en mi mente, tal vez esta era la manera en que Nicolás hacia las cosas, borro de mi mente los sitios sin importancia para los dos y dejo aquellos en donde la pasamos la mayor parte del tiempo.
- Me voy madre, tengo que salir para el centro llego hasta por la noche
- Como así que se va, no si tiene cita en el médico o se le olvido
Esas visitas la medico las había aplazado a causa de mi depresión, siempre le decía a mi madre que estaba bien y que no necesitaba ir al hospital de nuevo a los tontos chequeos que hacen cuando uno trata de quitarse la vida, como si eso a final de cuentas importara que le traten de salvar la vida cuando no quieres seguir viviéndola. Procedí a cambiar de dirección mi rumbo e ir con mi madre al hospital donde la última vez lo vi alejarse de mí, llegamos y el fuerte olor que entro en todos mis huesos y con ellos los malos recuerdos de una tarde que quisiera olvidar; por supuesto todo salió muy bien, pensé que me quedaría de nuevo en esa sombría cama de hospital esperando a la muerte de nuevo, pero esos deseos afortunadamente se estaban suprimiendo de mi, recogimos algunos medicamentos que me mando el medio para mi falta de apetito y el insomnio, al salir del todo del hospital me despedí de mi madre a toda prisa para llegar al centro a buscar a mi demonio, cuando me aleje del hospital recordé los pasos de él dando la vuelta y dejándome atrás.
- Manu, te estoy esperando
- Hola Andrés si ya voy en camino aun no es medio día
- Si lo sé pero llame a tu casa y nadie contesto, pensé lo peor
- No Andrés no pienses lo peor, aun puedes salvarte a ti mismo mientras esté aquí
- No, sabes que lo hago por ti y no por mi
- No Andrés sabes que eres un egoísta, igual ya voy en camino
Automáticamente le colgué el celular para que no me dijera nada y al final nos lastimáramos como siempre, está ya en el bus camino al centro esperando encontrar las famosas pistas de Nicolás y no dejándome nublar la mente, pensaba en su ser, en su olor, en sus ojos, en su cabello, en todo lo que tiene que lo hacer tan hermoso, en la perdición de todo mi ser por un demonio que me dejo para dominar sus temores y los míos, al dejar de pensar un poco observe el cementerio lo veía alejarse lentamente y sentía una fuerza atrayente hacia un sitio tan fúnebre como mis miedos.
Llegue al centro a medio día como lo tenía presupuestado, camine rápidamente al café en donde Andrés me estaba esperando a lo lejos lo veía como miraba a todas partes buscándome con un desespero digno de alguien que quiere la salvación, cada vez que me acercaba sentía la necesidad de ir al cementerio que vi en el camino, entonces Andrés habló:
- Manu, hola estas mucho mejor, estas hermosa
- Hola Andrés- le dije en un tono crudo
- Donde empezamos la búsqueda, tu dime que hoy vengo con las pilas puestas a encontrar a Nicolás donde quiera que este
- Hoy solo estaremos en el café hasta la tarde, después cada quien a su casa
- Como así?, y luego no dices que no tienes tiempo
- Si pero, este es uno de los lugares más importantes que hay entre él y yo, solo tengo que encontrar la pista que me haya dejado
En ese momento entramos al café, el con más cara de rabia que de alegría por estar con migo, pensando que toda la tarde la pasaría con el por toda la cuidad, la decepción que sentía no era muy grata para el pero era solo su problema si quería podía irse pero le pesaba más la culpa que el verdadero amor que decía tener.
- Me trae un capuchino- dijo Andrés al mesero que se acerco a la mesa donde con Nicolás nos solíamos hacer- Manu que quieres?
- Capuchino y un tiramisu
Al poco tiempo llego lo que pedimos, callados y cada uno en sus pensamientos no cruzamos palabras en más de una hora, el me miraba todo el tiempo esperando las respuestas a las preguntas que su mente hacia creyendo que con solo verme a los ojos contestaría y lo cual era verdad, en cambio mi mente seguía buscando los sitios donde él estaría donde nos habíamos pasado el ultimo año juntos como un solo ser que éramos, el olor de Andrés ya me era familiar y los recuerdos empezaron a parece en mi mente dejando atrás los de Nicolás, recuerdo mucho lo encantada que era por su olor y sus ojos, en ellos me sentía profunda y llena pero cuando todo cambio de repente todo se disolvió, su olor cambio y sus ojos ya no eran los mismo para mí; lo mire como solía mirarlo cuando lo amaba
- Me miras de la manera en que lo hacías antes, eso me gusta mucho saber que aun me quieres así sea un poco
- No Andrés no creas tanto en lo que ves, más bien piensa en lo que será, no siempre te iba esperar no tengo todo el tiempo del mundo para esperar tu amor, y el día que llego ya era muy tarde demasiado tarde
- Y me culpo por eso, pero ya nada puedo hacer solo ayudarte en tu felicidad llamada Nicolás
- Efectivamente mi felicidad cosa que nunca antes pensaste, cosa que nunca quisiste, cosa que nunca fue real gracias a tu culpa igual eso es pasado y punto
- Si pasado pero no me perdonas aun
- Si te perdone pero no lo olvide
En ese momento de una acalorada discusión llego el mesero para traer la cuenta y de paso para calmar los ánimos, al principio no me había detallado que tal alto y atlético, era muy guapo para ser un mesero de igual manera me mira y Andrés se dio cuenta de cómo me admiraba:
- Se les ofrece algo mas- me pregunta mirándome a los ojos de una manera muy tierna
- Si gracias otros dos capuchinos- dijo Andrés duramente mirando al chico
- Y la hermosa quiere algo mas
- No verdad mi amor- me lo decía Andrés cogiéndome la mano como demostrando su dominio sobre mí como si fuera de su propiedad
- Andrés por favor tienes que hacer eso, no seas idiota el único que tiene ese derecho es Nicolás así que por favor me sueltas la mano y en tu vida me dices de nuevo mi amor, tu y yo no somos absolutamente nada, que estés aquí con migo es otra cosa lo haces solo por tu bien así que deja de actuar como si fueras mi novio- en ese instante miro al chico y le digo- disculpa está bien los dos capuchinos, gracias
Veo alejarse el chico con la risa en los labios por lo que sucedió con Andrés y fue reconfortante decirle eso, en verdad fue fabuloso en ese instante Andrés habla de nuevo
- Manu no tenias que hacer eso
- Tú eras el que no tenías que hacer eso que tal, si el chico me trata bien es problema mío y no tuyo, además que me va a interesar si me mira o no el mesero yo solo quiero que un demonio me mire de nuevo
En ese instante el chico llega con los dos capuchinos, me mira de nuevo y Andrés enfurece, me causaba risa la situación porque nunca había visto a Andrés tan celoso con un desconocido, tal vez era porque sentía que ya no era importante para mí, tomamos los capuchinos y consulte el reloj en la pared del pequeño local, eran las 6:30 de la tarde, y entonces me di cuenta que el tiempo paso muy rápido en una tarde corta para mi cuerpo larga para mi mente.
- Me voy Andrés
- Oh bien, salgo contigo y te dejo en el bus
- No, voy sola no voy para mi casa, tengo que visitar un sitio antes de llegar a dormir
Nos dijimos a la caja y él pago la cuenta, salimos hacia una de las calles más concurridas del centro para que cada uno cogiera su respectivo transporte, afortunadamente el cogió el bus primero y me hiso señas que más tarde me llamaría para confirmar mañana hacia donde iríamos, entonces recordé de inmediato el cementerio.

Eran las siete de la noche, para ser tan temprano hacia un frio de madrugada, entonces estaba parada al frente del cementerio observando cómo entrar en él, las fuerza que tenía el olor a rosas y a tierra era extremadamente fuerte y las ganas de estar hay eras aun mayores que el latido de mi corazón, entonces divise un hueco por donde entrar para ver que había en medio de las tumbas y el resonar del llanto de lo vivos por sus muertos, donde solo habia caminos oscuros, malos pensamientos y una pesadilla que le he impedido a mi familia sentir; en aquel momento logro entrar en él, la oscuridad era total solo vea lo que los postes de la calle iluminaban dentro de este, mirando en todas las direcciones buscando la pista de Nicolás que así creía que estaba ahí pero tal vez solo era la curiosidad que el sitio me causaba que otra cosa, veía las flores marchitas en las tumbas y la maleza comiéndose a las viejas y seguía caminando ente todas las tumbas creyendo encontrar algo, cuando de repente me halle con algo terrorífico
“Nicolás Alejandro
Te seguiremos amando para siempre
Estarás en el corazón de los
Que tanto te quieren”.
Entonces calle un grito que estaba a punto de salir de mi vientre, me acerque para ver el nombre completo en la lapida, cuando en esta encuentro un papel

“Mi bella Marilyn
Si la luna no fuera tan egoísta como lo es me diría todas la noches que has pasado pensando en mi, y si el sol viera tus lagrimas caer al suelo cada vez que pierdes el sentido de vivir, mi búsqueda por ti no sería tan difícil, los caminos son espinosos cuando las nubes están contra ti, cuando el viento te indica el camino pero los arboles se niegan a dejar sus hojas caer en la dirección del canto de tu corazón, y el agua corren en el sentido en que la luna le indica que tiene que ir y el sol tan solo me ilumina tus lagrimas las cuales no puedo ver”.
Nicolás